Cuando comunicar en pareja, es más que hablar

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Juan Miguel Fernández, sexólogo de COCEMFE Alicante

Algo que habrás escuchando en incontables ocasiones es que la comunicación en la pareja, la familia, los amigos y compañeros de trabajo es importante y fundamental si queremos cultivar y mantener unas RELACIONES SALUDABLES.

Muchos de los problemas familiares y de pareja los analizamos rápidamente y diagnosticamos como que «es que no saben hablarse», «es que no se comunican»

Pero comunicarse no es el simple acto de hablar. Es un proceso complejo en el que no sólo cobra importancia lo que se dice, sino el cómo se dice, la emoción que lo acompaña, el dónde se dice, el cuándo, las pausas, los silencios y los gestos.

Comunicar es más que hablar, Paul Watzlawick, Janet Beavin y Don Jackson en «Teoría de la Comunicación Humana» nos hablan de la complejidad de la misma y exponen 5 axiomas en relación a ella que repasamos a continuación:

➡️ Es imposible no comunicar, aunque al llegar a casa nuestra pareja, no nos diga nada, el silencio ya nos está diciendo mucho. Aunque no queramos, nuestra propia conducta habla, incluso puede que grite más que las palabras. Es imposible «dejar de realizar acciones» pues ya sea por acción u omisión la conducta que emitimos constantemente comunica cosas a las personas de nuestro alrededor. Esta regla por simple, muchas veces nos pasa desapercibida. Pero tengamos en cuenta que si no clarificamos el significado de nuestras acciones (u omisiones) las personas que nos rodean le darán su propio significado.

➡️ Cuando nos comunicamos no sólo transmitimos o recibimos información, también definimos qué tipo de relación tenemos con la otra persona. Una misma verbalización, por ejemplo decirle a tu pareja «¿Quién limpia hoy los platos?», puede estar diciendo exactamente eso, una simple pregunta…, o esconder detrás la siguiente idea «siempre me toca a mi limpiar y tú nunca haces nada, así que ve poniéndote las pilas». Según el tono de voz, ritmo o contexto en el que nos encontremos esa simple pregunta puede esconder información, una recriminación o una broma, es decir, está definiendo qué tipo de relación hay. En toda comunicación siempre vamos a encontrar el nivel de contenido y el relacional.

➡️ La puntuación de los hechos. Cuando atendemos a parejas o familias y preguntamos por el origen de las discusiones y cómo se desarrollan es más que probable que cada uno sitúe el comienzo de todo en algún punto temporal diferente, culpándose el uno al otro y excusando la propia conducta por las acciones de la pareja. Debemos tener en cuenta que las personas nos encontramos en una continua «corriente de conducta» en la que nuestras acciones provocan una reacción en los otros, que a su vez provocan acciones que nos influyen y vuelta a empezar. Como de un partido de tenis infinito se tratara, llega un punto que no es interesante (ni útil) averiguar quién hizo el primer saque, si no el porqué seguimos jugando a esto que nos hace tanto daño.

➡️ La comunicación puede ser digital, cuando usamos sistemas como el lenguaje, la escritura, en la que hemos añadido significados a palabras que no tienen mucha relación con aquello a lo que hacen referencia, por ejemplo la palabra «mesa» no se parece mucho a una de verdad. Por otro lado encontramos la comunicación analógica, en la que el símbolo o gesto es parecido a aquello a lo que quiere hacer referencia. El lenguaje no verbal entraría dentro de este campo. Ambos tipos de comunicación tienen fortalezas y debilidades, y no siempre los expresamos en consonancia.

➡️ Por último, al comunicarnos con otra persona lo podemos hacer desde una posición simétrica o complementaria. La primera indica igualdad entra las partes, es decir, se da cuando las personas que se comunican se saben y se sienten «iguales», existe una reciprocidad en la relación, sin embargo la complementaria se produce cuando en la comunicación hay una diferencia clara entre las partes, y esta hace que se complementen, por ejemplo relaciones que hay entre madre/padre-hijo, profesor/a-alumno o médico/apaciente. Es habitual que en las relaciones de pareja se produzcan situaciones de simetría y situaciones de complementariedad, por ejemplo, cuando uno de los miembros enferma y por un tiempo queda al cuidado del otro. Sin embargo, mantener de forma rígida situaciones de simetría o complementariedad puede llegar a convertirse en un problema.

Como vemos, la comunicación humana guarda una enorme complejidad (aquí se han expuesto unas pinceladas). En la terapia de pareja se trabaja mucho sobre los aspectos comunicativos, pero no simplemente «mandando» a las personas hablar como si nada, si no que se evalúan y analizan estos aspectos para encontrar la mejor manera de que ambos puedan establecer interacciones comunicativas satisfactorias.

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El servicio de Atención Afectivo-Sexual es un espacio patrocinado por la GVA Igualtat i Polítiques Inclusives de la Generalitat Valenciana para otros fines de interés social con cargo de la asignación tributaria del 0,7% del IRPF y por la convocatoria de programas, donde podrás encontrar asesoramiento y/o ayuda a nivel individual o en pareja.

➡️ Contacta con nosotros a través del correo: sexualidad@cocemfealicante.org

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Fuente:

Watzlawick, P. Beavin, J. Jackson, D. (2011). Teoría de La Comunicación

Humana. Interacciones, patologías y paradojas. Barcelona: Herder